El regreso mundial de BTS con la gira “ARIRANG” volvió a poner sobre la mesa una realidad que lleva casi una década marcando la relación entre China y la industria cultural surcoreana: el veto informal al K-pop. Associated Press explicó que el tour del grupo no incluye fechas en China continental, una ausencia que no sorprendió al sector, ya que desde 2016 Beijing bloquea de manera no oficial buena parte del entretenimiento proveniente de Corea del Sur.
El origen del bloqueo está vinculado a la decisión de Corea del Sur de desplegar el sistema antimisiles THAAD con apoyo de Estados Unidos, una medida que generó tensiones geopolíticas con China. Desde entonces, películas, dramas y artistas surcoreanos han visto restringida su entrada al mercado chino, aunque el veto nunca ha sido reconocido formalmente como una prohibición legal abierta.
AP señala que, a pesar de esa barrera, el K-pop sigue siendo enormemente popular entre el público chino. En muchos casos, los fanáticos optan por viajar a otros países para asistir a conciertos o seguir consumiendo contenido por vías no oficiales. Precisamente por eso, la ausencia de BTS en China dentro de esta nueva gira no responde a una caída de interés del público, sino a un entorno político y cultural que sigue limitando el acceso de los grandes grupos surcoreanos a uno de los mercados más grandes de Asia.
El caso vuelve a demostrar cómo la música y la cultura pop no están aisladas de la política internacional. Aunque ha habido señales de un posible deshielo entre ambos países, la exclusión de BTS confirma que, al menos por ahora, China sigue manteniendo a raya al K-pop en su territorio continental, prolongando un veto que ya se ha convertido en una de las restricciones culturales más duraderas de la región.
